Encuentra los puntos de fricción.
Antes de elegir un modelo o una herramienta, describe el proceso. ¿Dónde se copia información? ¿Dónde esperan las personas? ¿Qué decisiones requieren un contexto que un sistema no puede aportar de forma fiable?
Mantén un alcance concreto.
Un primer proyecto útil tiene una entrada clara, una tarea acotada y un resultado observable. Preparar una respuesta para su revisión humana puede ser un mejor comienzo que automatizar toda una relación con un cliente.
Deja espacio al criterio humano.
Incorpora la derivación y la revisión en el proceso. Compara el resultado con el flujo de trabajo existente y amplía el alcance solo cuando haya pruebas de que el cambio ayuda.